Entrevista a: Alfredo Rodríguez, director deportivo de Rumbau.

Entrevista a: Alfredo Rodríguez, director deportivo de Rumbau.

Alfredo, es marido de Glòria, padre de Anna, David, Laura, Hugo y la recién llegada al mundo, María.

Alfredo es un apasionado del deporte, quién desde adolescente tenía clara su vocación profesional: entrenar a otras personas. Desde entonces, se ha dedicado en estudios y profesión a entrenar a deportistas en diferentes disciplinas, aunque en el fútbol ha llegado a trabajar en niveles profesionales.

Trabaja en un colegio como profesor de Educación física, de religión y ajedrez, además de ser nuestro coordinador deportivo como voluntario.

Creo en el deporte como una herramienta educativa muy potente, posiblemente la mejor, especialmente con los más jóvenes

Alfredo Rodríguez

1. Alfredo, ¿Cómo empezaste a entrenar vóley y que te motivó a trabajar con las chicas de Rumbau?

Todo empezó hace 8 años, un día de febrero. Por aquel entonces Mercè García era la directora del club y jefa de estudios en Pineda. Nos pidió a Glòria y a mí, como personas vinculadas al mundo del deporte que preparásemos una charla motivacional para el único equipo de voleibol que había por aquel entonces en el club. Eran unas chicas de 14 años que desde septiembre no habían ganado ni un solo partido y estaban muy desmotivadas y con ganas de abandonar el voleibol.

Así que nos pusimos a ello y resultó que les gustó. Poco después Mercè se volvió a dirigir a mí para solicitarme si podía ayudarlas a tirar adelante el equipo.

Ese fue el inicio. Un equipo cadete y un grupo de 3-4 niñas más pequeñas. A día de hoy tenemos más de 100 niñas haciendo deporte en Rumbau.

    2. ¿Cuáles son los valores fundamentales que rigen tu método de entrenamiento con las niñas y jóvenes del club?

    El club recibe formación del espíritu del Opus Dei. Así que la idea del trabajo bien hecho como medio de santificación personal pues lo tenemos muy presente en el deporte y en nuestro ADN. Es de las primeras cosas que explicamos a nuestros nuevos entrenadores cuando los incorporamos al club. Buscamos la excelencia en el día a día. Para ello contamos con una planificación de cosecha propia basada en un modelo de Periodización táctica, con una metodología propia, y con un exhaustivo control y acompañamiento técnico a los entrenadores.

    Otros valores con los que nos identificamos son la familia, la cercanía, el esfuerzo y el trabajo en equipo.

    3. ¿Puedes compartir algún momento destacado como entrenador que te haya marcado?

    Lo más bonito de esta historia no está en un momento determinado, en alguna de las competiciones que hemos ganado o finales que se han disputado. Creo que lo bonito realmente está en la visión retrospectiva. Cuando uno se da cuenta de cómo ha crecido el deporte de Rumbau en 8 años, en volumen de niñas, calidad de juego, estructura técnica, …

    El sueño, como siempre explicamos, es conseguir llegar a tener un equipo de ex-alumnas y que nuestras mismas jugadoras formen el 80% del staff técnico. Vamos por buen camino, pero aún queda.

    4.¿Cómo está estructurado el equipo de entrenadores y que niveles hay?

    El nivel de los técnicos del club lo hemos ido incrementando de forma muy notable en el transcurso de estos años. La verdad es que este curso estamos muy orgullosos del equipazo que hemos logrado conformar, somos una pequeña gran familia.

    Estamos hablando de una actividad de voluntariado, pero queremos desarrollarla de forma profesional. Así que el nivel de formación académica y experiencia de nuestros técnicos es muy importante. Pero sin duda, lo esencial, son los valores personales de cada uno de nuestros entrenadores, su pasión por el deporte, su generosidad para compartir su tiempo con las chicas, su continua actualización en nuestro método de trabajo, su compromiso con las chicas y con el club, etc.

    5.¿Cómo estructuras la sesión de entrenamiento habitual para un equipo?

    Muy sencillo. Iniciamos la sesión con un calentamiento general para después pasar a realizar tareas coordinativas sencillas que acaban siendo el calentamiento específico de la sesión. Después se realizan un par de tareas para trabajar de forma específica el contenido técnico-táctico del mes y acabamos con situaciones de juego real durante 10’-15’. Es bueno acabar con una pequeña tertulia donde recoger feedback por parte de todos, no solo del entrenador hacia las chicas, sino escuchando a las chicas también. Realizamos 2 sesiones a la semana de 60’ o 90’ en función de la etapa del proceso formativo en la que se encuentran.

    6. ¿Cómo adaptas tus métodos de entrenamiento para los diferentes niveles de habilidad dentro del equipo?

    Bueno aquí ya depende de aquello de que cada maestrillo tiene su librillo. Cada entrenador conoce bien a las chicas y su nivel de destreza en la ejecución de los diferentes elementos del juego. El arte está en saber adecuar las tareas a su nivel de competencias. Como todo, es un proceso de aprendizaje individual, aunque desde la Dirección técnica intentamos dar feedback sobre los diferentes escenarios de aprendizaje que se dan.

    7. En tu opinión ¿Cuál es la habilidad o técnica más importante que una niña o joven jugadora de vóley debe desarrollar?

    Es una gran pregunta. Siempre he dicho que, no en voleibol, sino en el deporte de base en general, el talento más grande que puede tener un jugador/a es la capacidad de aprendizaje. Cuando un deportista es capaz de ir adquiriendo nuevos aprendizajes de forma constante, si lo sometes a un proceso de formación deportiva bien estructurado, pues es difícil marcar límites.

    8. ¿Cómo trabajas la confianza y el espíritu de equipo entre las jugadoras?¿Tienes alguna o algunas estrategias para mantener a las jugadoras motivadas?

    La confianza viene en parte de la reiteración de la consecución de pequeños retos personales. Cuando somos capaces de generar situaciones y focalizar la atención de las chicas en esos pequeños logros, su confianza y su autoestima va creciendo poco a poco.

    En cuanto al espíritu de equipo pues tendríamos que tener en cuenta diferentes elementos. El primero el compromiso de cada miembro del equipo. Otro elemento es el de la cultura del trabajo. Y un aspecto que últimamente ando trabajando con mi equipo de 5º es el de la celebración. Las niñas tienen que aprender a celebrar cada pequeña victoria en el juego, que no significa necesariamente ganar el partido. Pero eso crea cohesión, mentalidad de equipo. Por tanto, la orientación hacia el trabajo y no hacia el resultado es una de las ideas que trabajamos especialmente. Cuando un equipo trabaja bien al final siempre se acaban recogiendo los frutos. No hay más secreto que el trabajo bien hecho.

    El talento más grande que puede tener un jugador/a es la capacidad de aprendizaje

    9. ¿Qué piensas sobre la alimentación y el descanso como parte del entrenamiento de las jugadoras?

    Bueno eso es lo que desde la preparación física le llamamos entrenamiento invisible. Tanto la alimentación como el descanso son claves para un buen rendimiento cognitivo y motriz. Pero también la práctica deportiva por parte de las niñas puede ser un elemento importante para ayudarles a llevar una buena alimentación y también descansar por la noche.

    10. ¿Cómo involucras a los padres en el proceso del entrenamiento de sus hijas?

    No es fácil, ciertamente. Igual que en el proceso de formación de las niñas, pues los padres también van aprendiendo poco a poco sobre de qué manera deben interaccionar con sus hijas en lo que se refiere a la práctica del voleibol. Desde el club organizamos reuniones de padres dónde se explican ideas básicas sobre el funcionamiento, objetivos y aspectos relevantes a tener en cuenta para cada curso, etc.

    Desde el club intentamos generar un ambiente de familia en el seno de cada equipo. Es por ello que cada monitora de nivel del club también está invitada a participar activamente de la dinámica del equipo. De esta manera podemos llegar a acercar a más niñas y sus respectivas familias al club.

    Uno de los temas que más nos ocupan con los padres es la famosa sobreprotección. A veces nos encontramos padres que, aunque lo hacen con buenas intenciones, no facilitan el crecimiento personal de sus hijas, intentando que siempre tengan las cosas fáciles, excusando a sus hijas cuando éstas no están trabajando de la manera que se espera de ellas, desviando la atención sobre el quehacer del entrenador, etc…

      11. ¿Cuál es tu consejo o mensaje a los padres para que puedan apoyar a sus hijas en el deporte?

      Pues primero de todo que las apoyen y valoren sus ganas y ilusión por vivir un deporte de equipo. El hecho de acompañar a las chicas en la competición, crear vínculos con los padres de otras niñas, realizar otras actividades entre dichas familias… todo ello hace del deporte una experiencia aún más satisfactoria y completa.

      Y por supuesto, que el acompañamiento no se convierta en intrusión. Los padres deben dejar crecer a sus hijas y no protegerlas en todo momento. El deporte, incluso en las situaciones difíciles, puede resultar una gran oportunidad de aprendizaje para la vida. Para ello será necesario confiar más en el club y en el buen hacer de cada entrenador.

      12. ¿Cómo promueves dentro de nuestro entorno, L’Hospitalet, el deporte femenino? O ¿Cómo crees que debemos promoverlo?

      Cada curso estamos teniendo más jugadoras de voleibol que no son alumnas de Pineda. Vienen niñas de L’H que quieren jugar con el club porque han oído hablar de nuestros equipos, de nuestro club. Ese es uno de los objetivos del club: abrirse más a las jóvenes de la ciudad, y no únicamente a las alumnas del colegio Pineda. Y vamos en buena línea con el deporte.

        13. ¿Cuáles son tus objetivos a corto o largo plazo como director deportivo de Rumbau?

        A corto plazo necesitamos mejorar nuestras instalaciones. Cómo apuntaba en preguntas anteriores, la estructura del deporte está sufriendo un crecimiento muy notable (especialmente desde después del Covid) y necesitamos más recursos a nivel de espacios. Estamos buscando diferentes alternativas para poder dar cabida a todas las niñas que quieran jugar con nosotros.

        A largo plazo, como también apuntaba antes, el sueño es llegar a tener equipos en cada curso (ahora llegamos a 3ºESO) e incluso equipo de ex-alumnas. Y que el staff técnico esté conformado por prácticamente todo jugadoras en activo o no del club, que conocen el club, la filosofía, el método, etc.

        Competir en un pabellón cubierto en buenas condiciones sería una gran mejora que todo el club vería con buenos ojos.

        ¡Alfredo! ¡Muchas gracias por tu tiempo y todo el trabajo arduo que desempeñas en Rumbau!